vade retro, congresista

PRIMER DÍA DE PARO INDEFINIDO EN EL VALLE DEL TAMBO (FOTO: RPP)

Tía María: Cuando el gobierno juega al escondite

“Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos”

Eduardo Galeano

Publicado: 2019-07-16

Si algo demuestra el (des)manejo del conflicto en Tía María por parte de Martín Vizcarra y su gobierno es que lo de esquivar las piedras y disparar balones fuera no puede nunca ser una estrategia de gobierno. La irresponsabilidad de jugar a evadir la política desde Palacio de Gobierno la pagamos siempre la ciudadanía que queda desamparada, como las instituciones que vuelven a sufrir (como si ello hiciera falta) otro golpe con sabor a inutilidad. 

Mientras hay quienes desde una suerte de púlpito del simplismo te dicen que esto va de estar con la economía y la minería o estar con el rechazo al “desarrollo” (palabrita cajón de sastre en nuestro país) hay una mayoría, estoy segura, que entiende bien de qué va el conflicto. Y para ello bastan dos dedos de frente y una pizca pequeña de empatía con quienes son tuyos: la gente.

Que la minería genera desconfianza no es algo nuevo. Que la Southen Copper tiene más de un antecedente preocupante de contaminación ambiental, tampoco. Sí a ello añadimos la irresponsabilidad de un presidente que no ha sido capaz de pensar en una salida al conflicto, sino de jugar al escondite, tenemos un cóctel de variables que explican por qué, con mucha razón, hay peruanos y peruanas oponiéndose al proyecto. Que el país entero se enterara de la aprobación de licencia de construcción de la empresa a través de un comunicado de esta misma empresa es una gota muy gorda sobre un vaso de agua ya rebalsado.

Pero esto no es sólo Tía María. El caso concreto es elocuente y alarmante y nos recuerda a aquel junio de 2009 en que el Baguazo nos reventó en las narices. El Perú no es ajeno a estos conflictos y por lo mismo es aún más absurdo que sí lo seamos de las soluciones y de los aprendizajes. En un país donde hay 184 conflictos sociales (abril 2019 - Defensoría del Pueblo) ni la irresponsabilidad de Vizcarra tiene cabida, ni tampoco la de la empresa. Mucho menos, la de ciertas voces que desde ciertos medios de comunicación siguen reduciendo el conflicto a polarizaciones ridículas y dan lecciones usando fake news. La postverdad en su máxima expresión.

Decía Galeano que “para no ser mudos hay que empezar por no ser sordos” y está claro que también por no ser cobardes. Este gobierno con Vizcarra a la cabeza se había demostrado capaz -si acaso sólo de ello- de oír la indignación ciudadana que en las calles exigió reformas políticas. Pero está claro que lo que alguna vez fue un punto a favor no fue otra cosa que táctica coyuntural que funciona cuando no se tocan los bolsillos de los poderes económicos a quienes decirles “no” supone verdadera voluntad política. La política es el ejercicio de tomar partido, no esquivarlo.

Martín Vizcarra, guste más o menos, ya lo hizo. Y no está del bando de la gente, sino de quienes tienen ganada una desconfianza por sus propios actos y no son bienvenidos por ello. ¿Será capaz de rectificar? Solo si, nuevamente, tiene enfrente a un país que no es sordo y le enmienda la plana en las calles.

Mientras todo esto ocurre, se convoca a nivel internacional la primera huelga general de la historia contra el cambio climático para el 20 de septiembre. Ni Tía Maria, ni otros proyectos, conjugan armoniosamente con esta agenda verde que algunos creen que se puede defender sin rostros y sin pueblos movilizados. Pues no. Este 20 de septiembre urge ponerle rostro, voces y movilización popular a una agenda verde que para serlo necesita de sociedades politizadas y concienciadas con la agenda, pero también de gobiernos que no sólo aparecen en la foto de la forma de acuerdos o escriben un par de tuits a favor de la lucha contra el cambio climático, sino que son capaces de detener a empresas como Southern Copper cuando el medio ambiente vuelve a estar en peligro.

Tía María es hoy una oportunidad de darle a esa huelga internacional una antesala con sabor a victoria. Y el sabor a victoria siempre tiene detrás el de la lucha. Ya nos toca recordarle a Vizcarra ambos sabores.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Feminista, lingüista, trabajólica y miope. 100% peruana.


Publicado en

Altoparlante

Altoparlante