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Jornada electoral en españa. Rafaela Mira tiene 100 años y llega a votar con sus hijos foto: Daniel Moltó (el mundo)

La historia que escribió España

“El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta”

Federico García Lorca

Publicado: 2019-04-29

La España del 15M recorrió el mundo como esperanza frente a la indignación de quienes seguían lucrándose de una crisis que sólo golpeaba a las mayorías. La España del 8M recorre el mundo como referente internacional de una marea feminista con ecos en todo el mundo pero con especial protagonismo en este país europeo. La España de ayer, la de las urnas de ese 28 de abril que será recordado por su participación histórica y por la incertidumbre electoral, será referente internacional del “no pasarán”. 

A las 8 de la tarde el sondeo de referencia del domingo electoral auguraba lo que luego confirmaríamos en el conteo rápido: España dijo "no" a la extrema derecha. La participación elevada durante la jornada electoral nos hablaba ya de elecciones históricas pero el temor estaba latente. La extrema derecha que había logrado ser detenida gracias al proceso de politización del 15M y al surgimiento de Podemos como fuerza política de cambio que logró entrar en las instituciones en 2015, había logrado romper el muro. La excepcionalidad española parecía llegar a su fin por, entre otros factores, el blanqueo irresponsable de las fuerzas de derecha (Partido Popular y Ciudadanos) que prefirieron poner cordones sanitarios a las fuerzas catalanas, en lugar de hacerlo con la misoginia, la xenofobia, el racismo, la homofobia, el franquismo, etc.

Pero llegó el conteo rápido y las derechas no pudieron cantar victoria. Al peligroso extremo del tablero, un Santiago Abascal cabreado con los resultados lejanos a lo que vaticinaron tertulianos, medios y encuestadoras, se limitaba a decir que han llegado “para quedarse”. En el Partido Popular el incendio se propaga: los peores resultados de su historia casi hacen que Mariano Rajoy sea echado de menos. Un partido con la historia del PP, pero sobre todo con la mochila de favores pendientes tan abultada, tendrá difícil la recomposición interna después del enorme fracaso electoral de ayer. Finalmente, Ciudadanos puede celebrar disputar el liderazgo de la derecha pero la celebración es efímera. Las derechas no suman un posible gobierno como hicieron en las últimas elecciones andaluzas y el rótulo de “partido de centro” ya no se lo cree ni el más desubicado. Lo han apostado todo a radicalizarse y ahora cosechan pero ese es su techo. Ojo con ello.

pedro sánchez gana pero tendrá que decidir con quién gobierna.
las bases gritan a voz en cuello en la sede del psoe "con rivera no"
¿tomará nota?

Del otro lado, el PSOE gana abrumadoramente pero en España ganar no es ser el más votado, sino formar gobierno. Que no te engañen los titulares, este es un sistema parlamentario. Pedro Sánchez ha logrado consolidar su poder dentro de un PSOE que tiene base de izquierdas pero dirigentes de derecha. Hoy, Sánchez puede permitirse seguir ajustando tuercas en un partido que ya lo defenestró alguna vez. Pero ahora empieza el baile y al baile se auto invitan todos. Le corresponde elegir pareja para poder no sólo investirse como presidente, sino lograr una legislatura medianamente estable. Y tiene, para temor de quienes acudimos masivamente a las urnas, dos opciones.

Si algo hay que reconocerle a Podemos (Unidas Podemos como nombre de coalición electoral) es que lo han matado tantas veces que seguir vivos y ser determinantes en la vida política española parece ya un mérito contranatura. Del silencio mediático hace unos meses al “crisis irreversible en Podemos” se han sucedido muchos titulares todos igual de verdugos. Y, por cierto, errores ha habido. La formación morada no ha estado exenta de los dramas de las formaciones jóvenes, de las taras de cierta cultura política de izquierda y de la dificultad de analizar a la par que protagonizar los cuatro años más complejos en la política española. Pero, a la inversa de lo que diría Vallejo “Podemos, ¡ay!, siguió viviendo” y así como muchos se detendrán en hablar hoy de descalabro, desastre, pérdida de votos, fin de la ilusión o muerte absoluta de los morados, no seamos tan ingenuos como para comprarnos este vaticinio que, como todos los anteriores, tiene más de wishful thinking que de realidad.

pablo iglesia valora los resultados electorales.
podemos será clave para la formación de un gobierno progresista.

Podemos no sólo sobrevive sino que le pone a Pedro Sánchez y al Ibex35 las cosas difíciles. Las presiones ya empezaron. El gobierno favorito de Bruselas (y el Financial Times) es un gobierno PSOE-Cs. Un gobierno de derechas que sirva para sostener las políticas económicas de austeridad y recortes, a la par que poder decir que lograron "detener" a la extrema derecha desde la "moderación". Algo así como Macron en Francia, al que luego los chalecos amarillos le hicieron temblar las piernas. La apuesta es mantener todo como está con el maquillaje de ciertas reformas en determinadas batallas culturales. Dicho de otro modo: cambio cero. Como si el principal problema no fueran justamente las políticas económicas que nos han traído aquí. Pero lo del gobierno continuista lo tienen complicado. Lo tienen complicado porque si algo ha dicho la gente en las urnas es que no quiere un gobierno de derechas ni de extrema derecha. Lo tienen complicado porque ha sido la misma militancia y electorado de Pedro Sánchez la que ayer en las calles de la sede del PSOE han coreado “con Rivera no” y han gritado a voz en cuello “sí se puede” al ver al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en pantalla. Sánchez puede elegir no oír a sus propias bases, pero que recuerde que las bases son las que lo devolvieron al puesto después de que los líderes del PSOE no las escucharan y lo defenestraran. La historia se repite. Pactar con Rivera en lugar de con Iglesias y otras fuerzas progresistas sería el abstencionazo en versión 2.0. Del investir a Rajoy a pactar con Rivera hay un muy delicado límite.

Entonces, ¿qué ha pasado ayer en esta España tan compleja como apasionante? Una lección y dos puntos en la hoja de ruta.

Lección 1: La extrema derecha puede ser detenida cuando el muro de contención moviliza a una sociedad que le dice “no” al retroceso. Ese muro de contención ha estado liderado por las mujeres de este país que desde el histórico 8 de marzo de 2018 han inundado el país y los sentidos comunes. Cuando VOX se metió con las mujeres cavó su tumba. Afianzó el voto de las derechas pero puso techo a su crecimiento. Las mujeres ayer fueron a votar como acto de lucha y como declaración de intenciones. En Europa, las mujeres, la marea feminista y la marea democrática, han hecho que España siga siendo una afortunada excepción. Han entrado, pero no son tantos. Han entrado, pero no suman.

Hoja de ruta 1: Frente a la confrontación, diálogo. Frente a un conflicto político, solución política. La participación abrumadora en Cataluña ya no habla de independencia, habla de soberanía. Si algo queda claro es que la agenda independentista sigue ahí, pero la movilización se decanta hacia el derecho a decidir. Pero en esta campaña el discurso fue todavía más sencillo que eso. Ha ganado el “parlem”, ha ganado el “hablemos”, ha ganado el “conversemos” y ha perdido el incendio. En Cataluña y fuera de ella. A los defensores de un 155 eterno, a las derechas que han querido cosechar electoralmente a costa de echar leña al fuego, se les acabó la fiesta. La gente no es tonta. La gente sabe muy bien que guste más o menos la postura de los independentistas catalanes, esto no se resuelve metiendo tanques en Cataluña o cerrando los ojos para no ver a dos millones de catalanes queriendo algo distinto. Esto sólo se soluciona hablando. Quienes han querido derruir los puentes han perdido. España ha sido plurinacional este 28 de abril.  

Hoja de ruta 2: Tal vez la más obvia. Pedro Sánchez NO tiene un cheque en blanco. Si España se ha movilizado frente a la amenaza de la extrema derecha, lo ha hecho consciente de que a la extrema derecha se la tenía que detener en las urnas, pero para acabar con ella hay que acabar con sus causas. Y las causas tienen rostro de austeridad, recortes, privatización de los servicios públicos, desigualdad, etc. Esas son las verdaderas amenazas en este país. Amenazas aún vigentes que el próximo gobierno tiene la posibilidad de acabar. Solo con ello el “no pasarán” expresado en las urnas se consolidará política y socialmente. Recuperar ese estado del bienestar que fue robado con el pretexto de la crisis y cuya máxima expresión fue la reforma del artículo 135 de la constitución que cambió el carácter social del estado para anteponer los intereses financieros. Y esa reforma la firmaron el PP y PSOE. No lo olvidemos.

Esto no va de confiar en Pedro Sánchez. Tampoco va de confiar en los medios de comunicación ni de los poderes económicos. Los tendremos a todos, incluido a Sánchez, en contra. Ya lo sabemos. Esto va de hacer valer la voluntad popular, las promesas electorales y los programas políticos. Las presiones para que la brújula gire hacia la derecha serán tremendas. Ahora empieza una segunda campaña. En una España que se juega el futuro con el próximo gobierno, la politización expresada en las urnas ayer debe traducirse en politización ciudadana que se mantenga en alerta.

VOTANTE PORTA LA BANDERA LGTBIQ A LA HORA DE VOTAR.

Ojalá bastara con decirles “no pasarán”. Pero hoy podemos decir, con el orgullo que esto conlleva, que ese primer paso que otros países no lograron dar, en España se dio contundentemente. Han entrado pero no han ganado. Hoy las fuerzas de izquierda suman más que las derechas. Les hemos dado una lección. Toca ahora forzarles a cumplir. Sánchez tiene la palabra, pero la gente también.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Feminista, lingüista, trabajólica y miope. 100% peruana.


Publicado en

Altoparlante

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