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VIÑETA: EL ROTO

Los cuatro pitufos vs la amenaza de los falsos punteros

Estrategia a diez días de las elecciones

Publicado: 2018-09-27

La última encuesta de DATUM ha sido reveladora de algunas cuestiones. La más señalada es la subida de Urresti a la segunda posición, lo que demuestra cierta volatilidad en las alturas. Pero, ojo, sólo en las alturas. La volatilidad de estas elecciones se debe tanto a que en el Perú las elecciones se deciden casi en el último minuto como también a lo que llamaré “falsos punteros” en tanto que su posicionamiento responde a una estrategia muy concreta.

Dos hipótesis y una idea para estos próximos diez días finales de campaña en el que cada minuto cuenta.

HIPÓTESIS 1: No llamemos indeciso al voto de rechazo

Sé que la tentación a creer que los indecisos pueden voltear el tablero está a la vuelta de la esquina. Lo decimos en todos los contextos electorales. Miramos a ese 32% (blancos + viciados) como una esperanza o decimos que a ese 46% (DATUM) que no ha decidido su voto es la evidencia de que nada está dicho.

En efecto, uno no canta ‘Bingo’ hasta marcar todas las casillas y nos quedan diez días. Pero creer que con la misma estrategia ese contingente va a virar hacia otros candidatos y no hacia los “falsos punteros” es también un error. El ancla de la esperanza está en la estrategia del sprint final.

DATUM SEPTIEMBRE 2018

Hay que tomar en cuenta el contexto en que se desarrollan estas elecciones municipales y regionales. El porcentaje de quienes no han decidido su voto como el de aquellos que apuesta por el blanco o viciado responde tanto al desinterés como, ojo con esto, a un voto de rechazo. Una decisión de hartazgo, una respuesta de enfado. Recordemos además que estas son las elecciones con menor seguimiento ciudadano debido a la situación de inestabilidad y crisis política nacional.

Hay formas legítimas de expresar el rechazo. Abstenerse, viciar el voto llenando la cédula de garabatos, o el típico “nada va a cambiar” expresado en el “no me muevo del sofá y no voy a votar” son respuestas válidas en un contexto en que la política del país en general está en una encrucijada. Con tanto input desestabilizador una respuesta de rechazo antes que irresponsable es sumamente lógica. Hay que asumir las responsabilidades. El electorado no es estúpido y tampoco es irresponsable. Es lógico y razonable. La clase política ha demostrado en los últimos meses ser muy poco confiable. ¿Por qué exigirle al electorado seguir creyendo?

Dicho esto, toca entonces el papel, nuevamente, a los políticos y a la Política en mayúsculas. Giro. Salida. Audacia.

Aquí entran tanto los candidatos como los medios de comunicación. No puede ser que los únicos defensores de las reglas del juego seamos los y las ciudadanas desde nuestras redes sociales y no sean los mismos candidatos y, por supuesto, los medios de comunicación. El respeto por las reglas y por la institucionalidad y la transparencia es papel de todos. Que se premie a Reggiardo faltar al debate con un espacio mediático para desarrollar lo que quisiera ha sido penalizado en las encuestas, pero debería haberlo sido también por los medios.

Que exista la posibilidad de un debate televisado de a dos (incluso ahora que es falso que Belmont sea número dos) a la misma hora que el debate oficial de candidatos es de vergüenza. Que los medios se presten a ser ventanas de quienes se saltan las reglas debería ser penalizado por la ciudadanía y los organismos electorales. Nuestra presión debería también apuntar a desnudar a los medios que piensan en su audiencia y en lucrar con el rating zurrándose también en las reglas de juego que rigen nuestra democracia.

HIPÓTESIS 2: Candidatos de porcelana barnizada con polémica

Los candidatos punteros son también los mismos que generan más rechazo (DATUM). Por un lado, es esperable que en tanto son más conocidos generen más rechazo que los desconocidos, pero este argumento no lo explica todo.

DATUM SEPTIEMBRE 2018

Si leemos las cifras y hacemos un repaso mental por la campaña de nuestros falsos punteros vemos que los cuatro primeros han apostado, en mayor o menor medida, por la estrategia de la polémica. Saben que les da réditos y, además, les permite contar con suelos electorales sólidos. Esto se expresa también en lo muy o altamente seguros de su voto en los votantes de los primeros cuatro (DATUM).

La estrategia ya la vimos con Belmont, pero también con Urresti en el último debate municipal y, sin duda, con Reggiardo desde el inicio de la campaña. No son audaces, son polémicos. Generan la controversia y se meten en ella para solidificar posiciones y crecer en determinados nichos electorales. Se lo pueden permitir porque ya son conocidos y ahora toca solo escalar a expensas de instalar debates completamente falsos. Por eso los llamo “falsos punteros”.

En un reciente programa televisivo, Velarde al frente de Castañeda Jr. quiso hacer lo mismo y ha dado una idea de por dónde se puede lograr disputar desde la controversia con estos falsos punteros que antes que proyecto tienen solo su nombre conocido y discurso polémico. Velarde ha apuntado bien en este sentido. También lo ha hecho Gustavo Guerra García al interpelar directamente al “hermanito y el hermanón”, tal vez en su mejor titular durante toda esta campaña.

La idea es buena, pero ¿basta?

IDEA: cooperación virtuosa durante la cuenta regresiva

Si algo se ha demostrado en estas semanas de campaña es que a los llamados “pitufos” electorales no se les reprocha la idoneidad, sino el “no tener oportunidades” frente a los falsos punteros sobre los que sí hay mucha artillería para neutralizarlos en un debate, en un cara a cara y hasta en un encuentro informal vecinal.

Con la cuenta regresiva en el día diez, tal vez toque unir fuerzas. Ahora bien, cuidado con esto, nunca sugeriría a Velarde, GGG, Beingolea y Muñoz, por ejemplo, a unificar una candidatura, a unir proyectos o siquiera propuestas. La política es y debe ser ideológica y yo, al menos, votaré ideológicamente. Es imposible poner planes opuestos para una ciudad de acuerdo.

Pero lo que sí se puede poner en común es la estrategia comunicativa. Justo lo que a todos ellos les hace falta.

¿Qué pasaría si desde ya los cuatro empiezan a realizar debates entre ellos? ¿Si utilizan sus equipos mediáticos para generar espacios de discusión de a cuatro? ¿Si se negocian las entrevistas con uno u otro candidato desde la ventana de uno u otro pero permitiendo abrir el abanico por unos minutos a los otros tres? ¿Si utilizan estrategias conjuntas en las redes sociales: los mismos hashtags, los mismos temas por día, y debatiendo a tiempo real desde estos espacios que son también participativos con la ciudadanía?

Lo que pasaría es que podríamos ver en estos últimos días una nueva polarización: a los cuatro oportunistas que representan continuismo y que tienen corrupción e irregularidades sobre sus espaldas vs. los cuatro pitufos que, con inteligencia, entran a disputarles una victoria muy preocupante ¿Qué pasaría si los cuatro pitufos logran convertirse en cuatro ‘Davides’ contra ese enorme Goliat que con nombres distintos es el mismo problema? Reggiardo, Belmont, Urresti y Castañeda son el mismo Goliat.

Esta sería una movida audaz y política. Pero demanda mucho y sé que es arriesgado pero, siendo francos, ¿qué queda por perder cuando no se logra subir del 3 o 4% o salir del “otros” de las encuestas? Nada más útil en este momento para GGG, Velarde, Beingolea y Muñoz que hacerse conocer por ser distintos entre los que son idóneos, que por sumarse a los falsos punteros que, además de ello, son también falsas esperanzas de cambio.

¿Alguno se atreverá?

Pd: He incluido a Muñoz porque creo que forma parte del buen cuarteto con GGG, Velarde y Beingolea. Digo esto estando en las antípodas de su visión de ciudad. Para mí, Muñoz es la representación de una gestión que no mira primero a los y las  vecinas y sus demandas, sino a responder sólo con obras y poniendo el acento en los beneficios de poderes económicos. Miraflores no es Lima. Eso no es malo. Por eso enfatizo que esto no va de planes de gobierno sino de estrategia comunicativa. Me ha gustado ver que Muñoz rectificara con respecto al debate que impulsan irresponsablemente Reggiardo y Belmont. Se equivocó, ahora queda por ver si es una rectificación real y se suma a hacer lo que debió desde el inicio: sumarse a un cuarteto donde algunos nos gustarán más o menos que otros, pero donde hay opciones para debatir seriamente, en lugar de seguir el circo y el caos al que nos conducirán Reggiardo, Belmont, Urresti y Castañeda Jr. La pelota está en la cancha y el árbitro todavía no ha pitado.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Feminista, lingüista, trabajólica y miope. 100% peruana.


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Altoparlante

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