¿Hasta cuándo?

PERUANAS Y PERUANOS MOVILIZÁNDOSE EL DÍA PREVIO A LAS FIESTAS PATRIAS. (foto: tuiter de indira huilca)

Mensaje presidencial: primer logro de la gente

Publicado: 2018-07-29

El mensaje del presidente Vizcarra es la evidencia del punto de quiebre en la crisis institucional y política que vivimos en Perú. Un mensaje que contrasta radicalmente con su manera de ejercer la presidencia desde la palidez en las iniciativas y el “estilo muertito” sobre el barro de la corrupción. Él no ha podido continuar con ese estilo, pero no por una decisión personal, sino porque el país lo ha obligado a cambiar la estrategia. Es en los callejones sin salida que se demuestra que la ciudadanía va por delante de sus políticos y las instituciones. El mensaje de ayer es muestra justamente de ello.

Dicho esto, lo siento amigos, so riesgo de que me llamen insatisfecha eterna, no voy a aplaudir a un presidente por hacer lo que le corresponde. No voy ni a aplaudir ni endiosar este mensaje como he visto que demasiados han empezado a hacer al margen de si son de izquierdas, derechas, liberales o progresistas. Lo que ha hecho el presidente Vizcarra es lo que debió hacer desde el inicio: demostrar la contundencia que necesita el momento de crisis que vive el Perú. Y no lo digo yo, lo ha reconocido él mismo ayer durante el mensaje cuando ha reconocido la labor de los y las periodistas que han destapado los audios y ha afirmado que “sin el conocimiento de los audios todo seguiría igual”. Todo, también su pálida presidencia. El mérito en el giro político, al menos discursivo de momento, no es de Vizcarra, es de la ciudadanía que ha sido capaz de presionar más que el fujimorismo, APRA y secuaces que, ojo, siguen habitando mayoritariamente nuestras instituciones e intentarán poner frenos a todos los anuncios que les perjudiquen. Y, por cierto, no es coherente decir que se apoya la lucha de la gente por reformar la justicia corrupta y a la vez enviar a las fuerzas policiales a reprimir a quienes ejercen su derecho a protestar. Hubiera sido bueno oírlo reconocer que los derechos a manifestarse y protestar están garantizados a partir de este nuevo momento que se inicia con la enunciación de su mensaje.

MANIFESTACIÓN 27J EN LIMA (FOTO  MIGUEL BELLIDO - EL COMERCIO)

De la misma manera, la mención explícita al enfoque de género y la mención a cada una de las víctimas de feminicidio es un acto performativo que honra al Presidente y que a todas las que luchamos a diario por la igualdad y leyes feministas en nuestro país, nos emociona. Pero tampoco es un logro de Vizcarra. Hay que reconocerle  oírnos, pero lo que se ha puesto en evidencia con esta mención es el avance en la hegemonía del movimiento feminista en el Perú y en el mundo. Ese aplauso es para cada una de nosotras. Ya tocaba que el presidente lo hiciera. Ha sido tímido demasiado tiempo y nosotras le hemos impulsado a dejar de lado el apoyo cobarde desde el silencio cómplice a las organizaciones que continúan teniendo aliados en el poder y que pretenden continuar arrebatándonos derechos. Ojo, estas organizaciones no desaparecen con el buen gesto de Vizcarra, por el contrario, se alertan. Nos tocará estar más atentas que antes a las represalias y los intentos por detener nuestros avances. Y, repito, siguen habitando los espacios de poder gracias a sus poderosos aliados.

Dicho esto, vamos hacia adelante. El mensaje de ayer ha constituido una apertura de ventanas. Ha puesto el acento en devolver el poder a la gente para iniciar de manera conjunta una serie de reformas urgentes en el Perú. Por cierto, devolver el poder a la gente supone garantizar nuestros derechos también a la protesta y a la manifestación, no se puede estar con las manifestaciones a la vez que se envía a las fuerzas del orden a reprimirlas. El presidente Vizcarra debió garantizar estos derechos en su mensaje de ayer, también. Pero más allá de ello, algunas medidas propuestas nos gustarán más que otras y es, por ello, urgente abrir el espacio de debate porque los “sentidos comunes” no están instalados del todo. Lo más sonado es, sin duda el referéndum y que se abra es en sí un avance a reconocer. Devolvernos la voz a la ciudadanía es un acto de urgencia y valentía. Toca ahora ver cómo se configura este referéndum y qué tanto poder tendrá sobre él un Congreso de la República que sigue teniendo mayorías que prefieren atarnos las manos para sostenerse en el poder. Vizcarra tendrá aquí que demostrar que tiene verdadera voluntad política, pero sobre todo carácter. Este mensaje no es un anuncio, es un punto de partida y esperamos que lo tenga claro.

En lo concreto, la medida del referéndum para evitar la reelección de los congresistas es, sin duda, una medida táctica pero no estratégica. Y así hay que verla. Pone en el centro un problema que no existe porque no es verdad que la reelección de los congresistas sea el problema de que el congreso esté podrido. El problema real es que se puedan presentar siempre listas de los mismos partidos políticos viejos porque la ley de partidos no permite que se oxigene la institución legislativa al no darnos verdadera capacidad de elegir entre más opciones. Por ello, la ley de partidos es crucial. Los impedimentos para que existan nuevos actores políticos están ahí y si no acabamos con ello da igual si un congresista no se reelige nunca, pues lo hará otro del mismo partido que ejercerá el poder de la misma manera. Si vamos a hablar de fortalecimiento institucional y reforma política, tenemos que hablar de la ley de partidos y tenemos que exigir que se garantice que no volverán los corruptos, los vinculados a las mafias, los que se sustentan con dinero ilegal o los que tienen en su haber una serie de condenas que no deberían gozar nunca de impunidad parlamentaria.

Entiendo perfectamente la motivación política de Vizcarra para sacarse este anuncio de la manga y, sin duda, creo que gozará de amplio apoyo popular, pero hay que decir las cosas como son. Evitar la reelección no acaba con el problema porque la reelección no es el problema. Ahora bien, tampoco se trata, como señala el politólogo Steve Levitsky, al que leo porque siempre suma en los debates, de rechazar la medida porque evita la “profesionalización” de la política. Es un acento errado porque la profesionalidad en la política no garantiza en ningún caso la idoneidad de actores políticos. El caso cercano que tengo en España lo ratifica. Aquí, la profesionalización de la política ha venido de la mano de la crisis de régimen, la violación a los consensos de la transición y el recorte de la soberanía a las clases populares. Los profesionales de la política son los diputados y diputadas del PP y del PSOE que no tuvieron nunca problema en acordar en despachos cerrados medidas contra los intereses de la ciudadanía y en favor de los bancos, del rescate a los poderes financieros y haciendo cargar todo el peso de la crisis en los hombros de la ciudadanía vulnerable. La profesionalización de la política no supone la mejora de las instituciones sino, acaso, cierta estabilidad que, por cierto, puede también ser muy perjudicial. El caso de EEUU es otro que también lo ratifica. Basta con mirar las élites de los partidos tanto Republicano como Demócrata para constatarlo.

El problema no es pues la falta de profesionalización de la política sino, la falta de una clase política que no caiga en el entramado mafioso y corrupto que está ya instalado en las instituciones. Omar Cavero apunta bien al señalar que hay antes un problema de poder que uno institucional. Me atrevo a decir que no se trata de un problema anterior, sino que el problema institucional es una consecuencia del problema de fondo, que es un tema de distribución de poder donde la ciudadanía no pinta nada y donde es imposible hacer política sin entrar al monstruo. Un monstruo corroído en todas las esquinas por la corrupción, los lobbys y, por cierto, por los poderes que no se presentan a elecciones pero que sostienen sus puestos de poder desde hace décadas al amparo del sistema corrupto. La profesionalización de la política llevará hoy, inexorablemente, a profesionalizar el sistema, un sistema que urge reformar. La profesionalización de la política sólo nos dará profesionales en el ejercicio corrupto del poder. No necesitamos profesionales, necesitamos desmantelar la red y para ello, empezar con caras nuevas o, cuando menos, rostros totalmente ajenos a la corrupción que queremos combatir.

foto: manuel bellido - el comercio

Finalmente, la posibilidad del referéndum como herramienta de soberanía popular es siempre una buena noticia. Tocará ver qué preguntas son las que se hacen y, por qué no, abrir la puerta desde la ciudadanía a una reforma constitucional. Entiendo de la dificultad de ello y, por supuesto, del recelo que genera en determinados espacios de poder y personajes de la opinión, pero si se abre la puerta a una reforma, hay que ser capaces de exigir que se haga con valentía. Las reglas de juego deben ser cambiadas para que los jugadores no sigan haciendo trampas. Hoy tenemos la oportunidad de hacerlo.

Este mensaje ha sido un ejercicio comunicativo positivo porque muestra a un Vizcarra que ha sabido escuchar con astucia política. Toca ahora ver si lo ha hecho de verdad, o si es sólo un momento táctico que se diluirá con el tiempo. No es momento para dormirnos, todo lo contrario, nos corresponde estar más atentos que nunca porque las fuerzas que ven en peligro su permanencia en el poder van a contraatacar y no tardarán mucho en hacerlo. Nos toca a los patriotas estar vigilantes. Toca más que ayer, sostener la politización ciudadana que no supone únicamente salir a manifestarnos (que también), sino sobre todo, sostener el ánimo politizado en las casas, las calles, las escuelas, las conversaciones con los amigos, los debates en las redes sociales que también son espacios de opinión importantes, los debates en los cafés, etc. etc. etc. Toca política. Nuestra. Política ciudadana. Este mensaje presidencial ha sido un logro, el primero, de la gente.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Feminista, lingüista, trabajólica y miope. 100% peruana.


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Altoparlante

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