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paro nacional perú.FOTO Alonso Chero (El Comercio)

Oportunidad contra el Fujimorismo

Publicado: 2017-08-26

En un episodio de 'Game of thrones', Lord Varys dice una frase crudísima al referirse a Littlefinger: "(he) would see the realm burn if he could be king of the ashes." ((él) vería el reino arder si pudiera ser rey de las cenizas). Esta frase sirve para describir literalmente el accionar del Fujimorismo en lo que va de este gobierno. Su interés por generar un clima de inestabilidad no es otro que el de conseguir réditos electorales. No le importan las demandas ciudadanas, los pliegos de reclamos de las huelgas ni mucho menos la mejora de lo público. Vamos, si algo ha caracterizado al fujimorismo que conocemos, ese que, por si nos hemos olvidado, ya gobernó, es la defensa de lo privado por encima de todo, la destrucción de lo público como también de los derechos de los trabajadores, la obstaculización de la lucha sindical, etc. ¿Acaso tenemos que recordar a Pedro Huilca? Digo, por poner un ejemplo contundente. Uno de tantos.

Pero el Fujimorismo a lo que juega es a cosechar en un campo donde cosechar se ha hecho fácil. Hay que reconocer que han aprendido a jugar políticamente y lo han hecho de manera rápida. La destreza con la que se suben a los "momentos políticos" es mucho más notable que la de muchos partidos de izquierda (y lo digo en plural porque ya no sé bien qué singular podría agruparlos). Y eso es algo que necesitamos admitir y también reconocer. De lo contrario el adversario estará más lejos y, por ello, será más difícil de vencer.

Sin embargo, el clima de inestabilidad que vive (y sigue in crescendo) el Perú no es responsabilidad total del Fujimorismo oportunista. Es también producto de la falta de muñeca de un gobierno que necesita entender que no tiene la fuerza que quisiera. Atado de manos en el Congreso, atado de manos en lo social y atado de manos por los patinazos de sus propios integrantes. ¿Qué hacer? César Hildebrandt ayer "la clava", como dicen aquí en España. Esto no va de bandos aislados ni de recobrar fuerza gubernamental o institucional, si acaso se puede. Esto tiene que ir de ese "otro constituyente" que diría Gramsci y que nos visita en Perú cada cinco años: el Fujimorismo.

El Fujimorismo no es una sombra, ni el reflejo de su ineficacia o grito inútil en el Congreso, el fujimorismo es ahora una fuerza contundente de desestabilización del gobierno y frente a eso la ciudadanía responsable y un gobierno que ponga por delante la defensa de la democracia deberíamos ser capaces de darnos la mano. La propuesta de Hildebrandt de un gabinete multipartidario, donde estén representadas todas las fuerzas políticas con representación, a excepción del fujimorismo, para hacer un contrapeso real es, por esto, muy acertada. Algunos dirán que implica reconocer la debilidad gubernamental. Sí y no. Por un lado, el reconocimiento podría mostrar la debilidad de un gobierno que, ojo, YA demuestra a diario ser débil. El costo de evidenciarlo más es cero. Pero hay algo más importante: ese reconocimiento pone en el tablero la denuncia explícita contra el fujimorismo que es un verdadero lastre político actual en el país. Una fuerza que prima sus intereses y busca cualquier recoveco para rascar votos de manera irresponsable, prometiendo lo imposible y sobre todo burlándose de los ciudadanos y su memoria. ¿Su agenda? Ya la conocemos. Volver y, con ello, traer de vuelta ese pasado del que, con mucha lucha, logramos salir. No les demos esa oportunidad.

Es posible que con un gabinete multipartidario, con representantes en la proporcionalidad de votos que recibieron, sea más difícil de manejar a la interna, pero lo que está en juego es más grande. PPK no ganó una elección (ni él, ni Humala, ni García, ojo) sino que ganó el "anti-fujimorismo". Toca entonces hacerle honor a esa victoria que cada cinco años nos vuelve a costar sangre, sudor y lágrimas (hasta ahora de alivio).

Si, por el contrario, el Gobierno mantiene una política defensiva pasará a la historia no sólo como otro gobierno pálido e irresponsable, sino también, como aquel que permitió, por pasiva, el crecimiento de un fujimorismo que no va a parar hasta marcar la agenda y llevar la inestabilidad a su máximo extremo. No tiene que gustarme PPK ni su gobierno para decir que si se trata de ponerle freno al fujimorismo me tendrá al lado. Como opositora responsable y tal vez insoportable, pero siempre del lado en la defensa de la democracia contra los oportunistas que están, lamentablemente, muy fuertes.

Todavía no es tarde. El fujimorismo sigue siendo una fuerza que ha sido derrotada en las urnas y en buena parte del sentido común nacional. No esperemos a que se inviertan los papeles para juntarnos y marchar. "Unirse" con un plan de trabajo y con un enemigo común es hoy, la mejor manera de hacerles frente.



Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Feminista, lingüista, trabajólica y miope. 100% peruana.


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Altoparlante

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