#AgroexportaciónSinExplotación

Imagen de la marcha de los cuatro suyos en el año 2000. como para no olvidar.

El ‘mototaxismo’ como nuestra metáfora a vencer

O por qué es necesario el “momento movilizador” que empieza hoy al tomar la calle

Publicado: 2016-12-12

¿Sabía usted que de los 3,500 mototaxistas formales, que están agrupados en 27 instituciones, el 95% paga a delincuentes un “encarguito” de un sol diario por vehículo a cambio de seguridad? Mientras los hampones logran por esta vía hacerse con una fortuna de un millón 197 mil soles al año, quienes se atreven a negarse a pagar a la mafia sufren robo de su vehículo. Se trata pues de un colectivo de trabajadores sumido en la invisibilidad y en el riesgo cotidiano ante la imposibilidad de hacerle frente a una mafia que se perpetúa con amenazas y chantajes. Este ‘mototaxismo’, que lamentablemente no es una metáfora, me vino a la cabeza cuando me di con la captura de pantalla de las conversaciones de la bancada fujimorista la semana pasada, en ese grupo de telegram llamado “Mototaxi”.

Las características son las mismas: mafia, corrupción, chantaje y amenaza. Las consecuencias, las previsibles: la desigualdad que se perpetúa, una cúpula mafiosa interesada en mantener el negocio y los más vulnerables sufriendo el mayor daño. Pero esto no debe extrañarnos. Lo que hemos visto esta semana con la interpelación al ministro de Educación es a ese fujimorismo que algunos creyeron “reformista”. Eso no fue otra cosa que un disfraz electoral y el periodo electoral ha acabado. No hay nada más elocuentemente sincero que leer a Cecilia Chacón diciendo “ya saben con quién se meten”. Pues sí, ya lo sabemos. Siempre lo supimos. 

Esta tarde la Plaza San Martín se vuelve otra vez el lugar de la concentración popular. La marcha en apoyo a Jaime Saavedra es un imperativo, pero no hay que confundir el por qué de esta necesidad. Hay un aspecto fundamental como motor de la movilización ciudadana que, adelanto ya, no debiera acabar hoy. Este tema de fondo será víctima, seguramente, del remolino de la coyuntura y la simplificación (a veces frivolización) del momento. Porque lo de hoy no es una movilización, sino un “momento movilizador” y mal haríamos en creer que el 12 de diciembre es una fecha de llegada en lugar de una de partida. 

De lo que se trata hoy es de defender una forma concebir la política frente a otra. No hablo aquí de “modelos” de país. No estamos contraponiendo, por ejemplo un modelo de país progresista frente a uno liberal o neoliberal. No. Lo que nos jugamos es todavía mucho más primario y, por lo mismo, debiera abarcar un consenso porque se trata de sentido(s) común(es). Se trata de la disputa entre quienes defendemos la democracia, la institucionalidad que la recoge, frente a la mafia que antepone, como ha hecho siempre, la foto del momento, la amenaza, el protagonismo con interés individualista y, en última instancia, sus propios beneficios en perjuicio de las mayorías de nuestro país. 

La semana que pasó no hemos visto al fujimorismo ir contra de un ministro concreto, lo que hemos visto es a la bancada fujimorista haciendo un chantaje manifiesto al gobierno de turno. Con la excusa de la corrupción (para este cinismo no hay palabras) buscan petardear los avances todavía insuficientes en el sector educativo pero no por discrepancias con la hoja de ruta de Saavedra ni por diferencia ideológica (sería hasta un avance), sino como parte de una estrategia con objetivos muy distintos. Es el primer paso de lo que constituye el modus operandi de este fujimorismo que, repito, ya conocemos. ¿Acaso es nuevo que el fujimorismo se atrinchere en contra de los avances en servicios públicos como la educación o la salud? Aún más, ¿acaso no es el fujimorismo el responsable directo de la fiebre privatizadora de nuestros servicios? Nada nuevo bajo el sol ni dentro del hemiciclo del congreso. Lo que el fujimorismo ha hecho es dar el “primer aviso” del plan que tiene para el Perú que quiere: un país donde da igual quién ha sido elegido porque el fujimorismo quiere seguir siendo dueño del país. Tienen mayoría parlamentaria para ensayar esta apuesta y la primera batalla ha sido ganada en el Congreso. Que Saavedra se encontrara en medio del fuego cruzado es una infeliz e injusta coincidencia. Hoy es un ministro. Mañana puede ser el mismo PPK y aquí está el núcleo de la manifestación de hoy.

Marcha 'no a keiko' 2016. Como para recordarle a los fujimoristas que perdieron las elecciones.

La movilización de hoy debe constituir un primer paso justo por eso: porque lo que está en juego es la gobernabilidad. No sería un caso sin precedentes el de una fuerza “opositora” (valgan todas las comillas del mundo) que busque mandar sin ser votada por las mayorías. Recordemos Brasil. Nos guste o no Dilma Rousseff, lo cierto es que fue sacada del cargo y hasta ahora el caso sigue sin tener un aspecto concreto que justificara el impeachment. Por suerte, para nosotros, PPK no es Rousseff. Él tiene a su favor a la ciudadanía. La convocatoria de hoy es muestra de ello. EL nivel de rechazo que generaba Rousseff no es en lo absoluto cercano siquiera a PPK. Pero esto es enteramente temporal así como la movilización de hoy, como todas, es coyuntural. De lo que se trata es de vencer la coyuntura. ¿Cómo? Apelando al sentido común ciudadano. Poniendo el foco en lo importante: esto no se trata sólo de la educación, esto se trata de la necesidad de decirle a los perdedores de una elección que no pueden detener a un país porque los resultados no les gustaron. 

Por eso esta marcha constituye un primer paso que, debe ser seguido por un segundo. Es más, me atrevo a poner una dosis de optimismo indignado: tal vez la #CuestiónDeConfianza sea la mejor manera de desnudar a un fujimorismo que busca lavarse la cara en cada legislatura de la mano de los personajes de siempre. La manera de frenarlos no está en el Congreso. La institución es útil para muchas cosas, pero cuando se erige sobre la base de una desconfianza justificada y le da la espalda a los sentidos comunes de una ciudadanía que no está dispuesta a retroceder, los espacios de lucha están en las calles y las plazas. Esas son las verdaderas trincheras donde se construyen las resistencias.

Nuestra responsabilidad es por eso mucho más grande. Si el foco lo ponemos en Saavedra la movilización será justa y positiva, pero si lo ponemos en la lucha ciudadana contra los que quieren mandar sin ganar, tendremos ese primer episodio del “momento movilizador”. Tal vez este sea el único espacio en que podamos derrotar al chantaje fujimorista, acorralándolo desde las calles como ellos pretenden hacer desde sus escaños. Y, por cierto, este también es legado suyo: si algo nos enseñó la dictadura fujimontesinista es que el poder residía en nuestra capacidad de indignación y nuestras voces en las calles. ¿No sería bueno recordarlo?

Hoy #TomaLaCalle y que mañana el verbo se haga gerundio. 



Pd: No quería evitar este texto para comentar velozmente el papel de la izquierda en todo este episodio de chantaje fujimorista. Una palabra: torpe. Me ha gustado mucho ver a Verónika Mendoza desmarcándose con rapidez de una bancada que no ha querido mirar más allá de sus narices y que, cometiendo el error de personalizar el caso en Saavedra y su gestión, ha dado un espectáculo triste. Una bancada que llegó al Congreso con el compromiso de estar de lado de la ciudadanía antes que con los intereses particulares y partidistas no puede decepcionar así y con tan poco olfato político. ¡Qué distinto hubiera sido ver a la bancada del Frente Amplio llevando un pliego de medidas (¿10, 20?) al ministro, entablando un diálogo con él, marcando la agenda en un momento en que se abría la ventana de oportunidad para hacerlo y, lograr un acuerdo para avalarlo en el cargo teniendo en cuenta que lo que nos jugamos es mucho más que las reformas iniciadas por este ministro en el sector. Acordar en este caso no es ceder. La abstención, por el contrario, les impidió marcar agenda, los sacó no sólo de la foto, sino de la iniciativa y los presentó como los intrascendentes pero útiles en esta interpelación. En suma, en lugar de ser una bancada con alternativa, no hicieron otra cosa que actuar como una izquierda marginal. Esta falla, espero, puede ser revertida con movilizaciones como la de hoy. Qué gusto da ver a Verónika Mendoza del lado del momento movilizador y no atrincherada en la periferia a la que la derecha también nos quiere tener acostumbrados. Como para no perderlo de vista.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Peruana, feminista, lingüista, ronca, trabajólica y miope. Y, a veces, pianista.


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Altoparlante

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