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Multitudinaria marcha contra las violencias machistas el 7 de noviembre en madrid

Machismo sin fronteras

Publicado: 2015-12-10

Cuando pisé Madrid hace ya casi un año, muchas cosas me sorprendían cotidianamente. Lo típico: el transporte público, la sensación de seguridad en las calles a cualquier hora de la noche (no en todos los barrios, pero viniendo de Lima la comparación es muy fuerte), el cielo azul aún en invierno, el orden en las calles (con su dosis de caos capitalino, pero sólo dosis), el respeto por las señales, las dinámicas de convivencia, el respeto y normalización de las parejas del mismo sexo, etc. Estado de bienestar, o sus rezagos, sin duda.

Pero había algo que me sorprendía mucho más porque viniendo de donde vengo la comparación es inevitable: el acoso callejero. No es cierto que no exista, no es cierto que estás libre de este acoso en determinados barrios (en todos puede ocurrir, vulnerables somos siempre), pero no es una práctica tan recurrente. Episodios he tenido, claro. Me vienen a la mente un par de ellos en los que me colmó el miedo (una está sola siempre, pero tan lejos de casa lo sentí mucho más) y también están esos más "leves" aunque nunca por ello menos violentos. El acosador que se disfraza de coqueto y te empieza a seguir pidiendo tu número telefónico, el que te sigue en el coche mientras caminas y te increpa por qué no le contestas a sus preguntas, el que se acerca mientras te lo cruzas en la acera para decirte al oído que por si acaso estás guapa (como si te importara su opinión), etc.

Al acoso callejero estamos expuestas todas las mujeres todos los días, esta es la verdad cruda y lamentable. Ni una sola mujer puede decir que nunca ha sido víctima de algún tipo de violencia machista. El acoso callejero, es uno de ellos.

Piquete Podemos: Marcha contra las violencias machistas en Madrid.

Por esto, ayer, me quedé de una pieza cuando en un debate electoral en TVE, la representante de Ciudadanos no reconoció que existiera violencia machista, ni que a las mujeres nos asesinaran sólo por serlo, ni que fuera un problema tanto en este como en otros países. Oír a una mujer, que ha sido víctima como todas de violencia alguna vez, pasarla por alto y asumir que no es un problema, causa escalofríos.

La noticia no era nueva. Para quienes no se han enterado, en el programa electoral de Ciudadanos, esa agrupación se disfraza de nueva política y luego propone lo mismo se propone quitar lo que tantos años de lucha supuso en España y que en Perú logramos tipificar como “feminicidio” hace pocos años. Ciudadanos propone quitar el agravante de violencia de género en el código penal. Dicho en simple: lo que propone Ciudadanos es que se penalice por igual a hombres y mujeres sin entender la complejidad del problema del feminicidio. Esto no lo propone ni el PP que ha sido muy dañino contra los derechos de las mujeres en España.

Albert Rivera no entiende la realidad si cree que hombres y mujeres mueren por igual. No se ha enterado de que en España como en muchísimos otros países, a las mujeres se las mata por ser mujeres. Esta es una práctica machista extendida que nos costó en España 51 mujeres el año pasado (en Perú 96 en el 2014) y nos registra ya 57 mujeres en lo que va del 2015 (71 en Perú a la fecha). Dos de las mujeres asesinadas en España perdieron la vida hoy.

En campaña, muchos temas cobran relevancia por interés electoral. Esta propuesta de Ciudadanos es la evidencia de que no “meten la pata”, sino de que no entienden la realidad en la que luego buscan gobernar. Las mujeres no “mueren”, a las mujeres nos matan aquí, en Perú, en México, en Colombia, en Francia, en Portugal, etc. Este problema trasciende las fronteras y también debería trascender ideologías.

Necesitamos países donde no sigamos contando a ni una menos. Necesitamos países donde, como dice Victoria Rosell, estemos de lado y legislemos por las mujeres asesinadas, pero también por aquellas vivas que temen a diario en la privacidad de sus casas porque son vulnerables de violencias machistas sistemáticamente. Necesitamos aspirantes a gobernar que pisen la realidad y no cambien los nombres dando la espalda a los vulnerables. De estos últimos hemos tenido muchos. En estas elecciones (peruanas y españolas) las mujeres tenemos un compromiso que cumplir con nosotras y por nosotras.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Peruana, feminista, lingüista, ronca, trabajólica y miope. Y, a veces, pianista.


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Altoparlante

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