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Ciudadanos griegos apoyan a su gobierno frente al referéndum. (Foto: twitter)

Lo que se juega en Grecia

Publicado: 2015-06-30

Hoy, que el tema de Grecia y el referéndum están a la orden del día he recordado mis días en Atenas durante las elecciones pasadas. He recordado aquel colegio electoral donde una señora de unos 65-70 años, al salir de votar, accedió a contestar algunas de mis preguntas. Había votado por Syriza con una seguridad que casi asustaba y lo que me dijo luego de hacerlo me permite leer el escenario griego hasta ahora.

Uno puede estar de acuerdo o no con los puntos de vista respecto del pago de la deuda en Grecia, pero hay algo que nadie puede negar: el gobierno griego no ha hecho otra cosa que un ejercicio de esa democracia de la que tanto se jactan países en todo el mundo (Perú incluido) pero que termina por resumirse en un proceso electoral cada tantos años.

Lo que le gobierno encabezado por Alexis Tsipras está haciendo es darle el poder a cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas de decidir. Decidir, por ejemplo, si están de acuerdo con mantenerse en el círculo vicioso de endeudarse para pagar deuda y hacerlo, además, recortando más servicios sociales que benefician a las mayorías que los necesitan o, no aceptar estas condiciones y plegarse al gobierno en su intención de cobrar más a quienes más tienen. Tsipras no quiere que inyecten dinero que sabe que no podrán devolver si no es con más deuda y, pensando en ese mediano y largo plazo, ahora le deja el espacio a los ciudadanos que son finalmente quienes lo pusieron ahí y que son también quienes deben poder elegir.

Pero esto, me temo, no es solo una lección de democracia desde Grecia. Las reacciones frente a este "atrevimiento" nos evidencian que todo los fantasmas y cucos que se tejen desde los espacios de poder económico y los medios que los arropan no buscan el control únicamente económico. El tablero del juego es mucho más grande y desde España lo vivo a cada momento.

La utilización política del caso, utilización que incluye desinformación, difamación, mentira y una que otra calumnia, no se ha hecho esperar. Grecia es el primer chispazo de una llama que puede crecer en Europa (y salpicar cruzando océanos) que implique que la gente (re)asuma y reivindique sus propios poderes. Grecia es el primer país en decir "espera, esto lo va a decidir la gente" y con ello asusta, sí, a quienes no tenían "gente" en su vocabulario cotidiano y mucho menos en su ideología.

En España, hay también "gente" dispuesta a retomar su poder y entrar al juego político siendo conscientes de que "si no hacemos política, nos la hacen" y Grecia no hace otra cosa que avivar este sentimiento aquí. Pero, como ocurre siempre, si el pueblo se mueve, los poderosos también. Y el armatoste que publica en portadas que el caos llega a España (ya no solo a Grecia), que estamos al borde de dejar el euro y que la crisis financiera toca nuestras puertas, empezó también a moverse.

Si algo queda claro en todo este contexto es que la gente, los que habíamos estado dormidos y resignados, ha recuperado su poder y ha despertado temores. Lo otro que queda claro es que Grecia no es un tema económico sino político, y será utilizado para acorralar al país heleno pero también neutralizar de una buena vez los intentos de grupos políticos como Podemos en España. Matar a uno, es herir al resto.

Con lo que no cuentan, estos defensores del statu quo y el "austericidio" es que la gente ya no teme a sus fantasmas disfrazados de euro y de finanzas. Como bien me explicó la señora de la que hablé al inicio. Ella me dijo, convencida, que votaba por Syriza pues había que arriesgarse a que las cosas cambiaran "de todos modos, no tenemos ya nada que perder". Y tiene razón. Esa "troika" que busca seguir acorralando no se ha dado cuenta aún de que durante todos estos años ha sido, finalmente, quien ha preparado su propio antídoto.

Acorralar y acorralar tiene una consecuencia: que una mañana cualquiera, la gente se despierte harta de sus condiciones, se sumen unos a otros y te digan "basta". Total, ya no tienen nada que perder. Y eso, es responsabilidad suya.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Peruana, feminista, lingüista, ronca, trabajólica y miope. Y, a veces, pianista.


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