reconoce sus orígenes

La verdadera "Espera"

A seis años del Baguazo, ¿qué hemos aprendido?

Publicado: 2015-06-05

Debo haber visto La Espera - Historias del Baguazo, más de 100 veces y, aunque en algún momento me sabía ciertas líneas de memoria, nunca me dejó de emocionar. Tuve la oportunidad de seguir parte del desarrollo del montaje antes de que su versión final fuera presentada, pero sobre todo, sentir la indignación en una sala de cine colmada de personas que no podían terminar de creer el nivel de indiferencia e injusticia con la cual se actuó en una tragedia cuyos responsables no han tenido siquiera el gesto (ya ni qué decir proceso judicial) de pedir perdón y hacer un mea culpa.

Hace un mes volví a ver el documental y me asaltó toda la indignación y rabia como si me hubiera encontrado con el documental por vez primera. Esta vez, vi el documental en una sala donde la mayoría de asistentes eran peruanxs que viven fuera del Perú hace más de 10 años. La reacción fue unánime. Todxs querían seguir discutiendo el documental a la salida del cine. Me invitaron a continuar la discusión en un café cercano en la plaza Saint Michel (Paris) y las preguntas no dejaban de surgir. Coincidían todxs en la necesidad de difundir el documental para mostrar esa cara del Perú que muchos buscan ocultar bajo la sombra de una "marca" por encima de un país, del crecimiento macroeconómico por encima de los derechos humanos, de las inversiones por encima de las licencias sociales y ambientales.

Pocas veces he podido compartir cafés o vinos con peruanxs tan comprometidxs como aquellxs con quienes compartí esa proyección. Me sentí gratamente acogida por esa solidaridad frente a la injusticia. De pronto, el Perú no estaba ya a un océano de distancia. Fue en ese momento que recordé el valor del gran trabajo que realizaron Fernando Vílchez, Pao Ugaz Kathy Subirana Cisneros Méndez Claudia Jorge Abanto Rita Solf y muchos más involucrados en esta producción es una justísima patada a la indiferencia. Un trabajo vigente por todo lo que muestra, lo que recuerda y lo que devela. Por las voces que recoge, por los nombres que hace visibles y por las historias que nos recuerda.

Tal vez, si el documental recién terminara de rodarse hoy, podría añadirse un aspecto más en las escenas finales. No sólo las familias de las víctimas siguen esperando respuestas y sanción a los responsables, sino que hay un componente aún más trágico: a seis años de la tragedia se siguen abriendo heridas por los mismos motivos, se siguen sumando muertos por la mismos errores y se inician "nuevas esperas" en otros hogares. Te preguntas entonces, ¿es que no hemos aprendido nada?

Han pasado seis años y la verdadera espera no se limita a determinados apellidos. La espera la vivimos todos. Esperamos todavía un Estado que escuche, respete y dialogue, mirando a todxs los peruanxs como iguales. Esta es la espera en que estamos inmersos, y en esta espera no cabe la pasividad. Lo primero que podemos hacer es un ejercicio de memoria y el paso consecuente es el ejercicio de ciudadanía: el reclamo, la solidaridad y la defensa colectiva.

Tal vez el hecho de vivir este 5 de junio lejos me hace sentirlo todo de manera más intensa. Pocas veces como hoy, me ha invadido tanto la nostalgia. Pero no es una nostalgia que me motiva tristeza. Todo lo contrario, es una que me recuerda la importancia de mantener el ancla en ese Perú que hoy no siento en lo absoluto lejano. Espero nunca dejar de indignarme por estas historias. El día en que eso suceda, realmente habré partido. 



Ver el documental "La Espera - Historias del Baguazo" completo aquí.




Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Peruana, feminista, lingüista, ronca, trabajólica y miope. Y, a veces, pianista.


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Altoparlante

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