Aunque cambies de color, sigues siendo la misma

Narrar “desde adentro”

“Papapa fue quien me enseñó cómo amar”

Publicado: 2014-07-03

“Desde afuera” es el nombre de la obra testimonial que el sábado que pasó me escarapeló el cuerpo y la cabeza. Cinco personas, cinco historias, cinco maneras de ver un “tabú”, valga el entrecomillado.  

Él no se define ni gay ni heterosexual, tiene 4 hijos, amó a su esposa y le gustan los hombres. Ella es lesbiana desde que tiene uso de razón y en su adolescencia intentó con todas sus fuerzas “cambiar” su orientación sexual. No pudo evidentemente, porque simplemente no se puede. Ella se siente bella y lo es. Baila como Rafaella Carrá, cree tontamente que está vieja y gorda, pero nada puede con su actitud en escena, ni su baile. Ella cree en el “poliamor”, se siente segura con su cuerpo, es especialista en temas de género y eso se nota en cada línea que pronuncia. Él fue ella alguna vez, pero luego de múltiples operaciones decidió ser quien siempre fue, él.

Estas cinco historias, entrelazan un camino hacia lo más humano del espectador. De pronto, te ves retratado, aunque no quisieras, en el sujeto de los prejuicios, en el abusivo, en el intolerante, en el conservador, en el que simplemente no puede ver más allá de su metro cuadrado.

En “Desde afuera” no sólo vi ni me enteré de las historias de 5 sujetos, sino que las asumí como mías. Los vi, los escuché y terminé por verme y escucharme a mí misma. Sus rollos con el amor, con el construirse una identidad, con el atreverse a “ser” en público, no es otra cosa que la rebeldía hacia un “status quo” que a todos nos subordina inconscientemente. Pero, además, la narración de estos testimonios no es sino el resultado de la más cruda lucha contra “el resto” por ser auténticos.

Los cinco personajes en escena, que no son actores y por tanto funcionan mucho mejor como narradores de sus propias historias, son auténticos, crudos en momentos, dulces en otros, pero siempre transparentes. Con la ayuda de música, de elementos gráficos acordes con la onda de la puesta y también de ciertos paradigmas que suman al espectador, de inicio a fin “Desde afuera” te atrapa en una historia que parece lejana pero no lo es.

El que menos, siente. Recuerdo haber pasado de la risa, al llanto en una misma escena, Del insulto aguantado al aplauso rabioso en menos de un segundo. Recuerdo haberme reído de mí y al mismo tiempo, interpelado a mí misma y a quienes, como yo, siguen viviendo las realidades desde las esquinas y no desde el llano.

Gabriel de la Cruz y Sebastian Rubio logran plasmar las frustraciones, los temores, los avances, los retrocesos y las preguntas de la comunidad LGTBI en el escenario, pero sobre todo, y esto es lo más importante, logran derrumbar los mitos con una que otra canción, o tal vez sólo con una línea como “mi primera vez con ella fue…”

Ver esta obra no es ir a ver una obra de ficción, ni una obra que algún escritor audaz publicó muchos años atrás. Es ir a ver una realidad que tienes al lado y que, si miras de verdad, quieres defender. Nada más rico que cinco personas narrándote “desde afuera” lo que se siente “adentro”, sobre todo para aquellos que no lo hemos sentido, aún. Tal vez nunca, tal vez pronto. Para quienes defendemos el amor por lo que es y no por la forma ni el género. Para quienes, en suma, nos cuestionamos todo. La rebeldía es siempre, la mejor carta bajo la manga y estos cinco personajes saben bien cómo usarla. 

En el Centro Cultural España por tres fechas más: hoy lunes 7, lunes 14 y lunes 21 de julio. Ingreso libre.


Escrito por

Laura Arroyo Gárate

Feminista, lingüista, trabajólica y miope. 100% peruana.


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Altoparlante

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